Carlos de la Torre y Huerta

 

Una de las más grandes figuras del Campo de las Ciencias naturales en Cuba, nació en Matanzas el 15 de mayo de 1885, se graduó de Bachiller en 1874 año en que conoció a Don Felipe Poey, quien ejerció en él una decisiva influencia vocacional.

Realizó estudios de medicina y farmacia en la Universidad de la Habana, abandonó su carrera para dedicarse a las Ciencias Naturales, donde alcanzó el titulo de Doctor en 1889 en la Universidad de Madrid.

 

Demostró con sus expediciones y colectas la existencia de terrenos del período Cretáceo en Cuba.  Coleccionó y determinó muchas de las especies terrestres de moluscos de la isla, llegando a poseer la más completa colección conocida en Cuba.

 

En la década de los 80 del siglo XIX dirigió la revista mensual “La Enciclopedia” dedicada a los adelantos en Farmacia, Medicina, Agricultura y Ciencias Químicas y Naturales. Al separarse de esta publicación, fundó en 1886 la “Revista Enciclopédica de Ciencias Medicas, Físicas y Naturales de la Isla de Cuba”.

 

En 1915 estuvo al frente de “Memorias de la Sociedad Cubana de Historia Natural”

 

En los “Anales” de la Academia de Ciencias de Cuba tiene publicados mas de 30 trabajos, entre ellos artículos importantes como “Productos Naturales observados por Colón” “Historia de la malacología”, y otros.

 

Fue el precursor del darwinismo en Cuba. En 1879 pronuncia una conferencia sobre este tema en el prestigioso Club de Matanzas, publicada en ese mismo año en los “Anales” de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas, y Naturales de La Habana, donde fue fundador de la Sección de Arqueología.

 

Escribió también un libro de texto para uso de los alumnos del cuarto año de los Institutos de Segunda Enseñanza del país titulado Elementos de Mineralogía. Fue autor en 1924 de Nociones de Historia de Cuba.

 

Muere en La Habana el 19 de febrero de 1950 a los 91 años de edad.

 

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Nicolás Guillén -  Recordó en un artículo, con motivo de la muerte del sabio Don Carlos de la Torre y Huerta, el encuentro del malacólogo con Pablo Neruda. Lo primero que hizo el poeta chileno, cuando estuvo en La Habana a comienzos de los años cincuenta del pasado siglo, fue expresar su deseo de conocer al naturalista cubano.

Hablaron durante toda una tarde de poesía y de moluscos, y Don Carlos llevó a Neruda a conocer su extraordinaria colección de caracoles. El poeta guardaría siempre con veneración una caja donde sobre algodones conservaba unas conchas que le había regalado Don Carlos.

 

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